Si has solicitado el ingreso mínimo vital o ya eres beneficiario, seguramente se te haya planteado la duda de qué ocurriría si encontrases trabajo, o bien ya lo has conseguido y no tienes claro qué sucede con el cobro de la prestación.

Encontrar un trabajo no supone ningún obstáculo, podrás seguir disfrutando de la prestación, que únicamente se reducirá al tener en cuenta tus mayores ingresos. No obstante, existirá un complemento o “estímulo al empleo”: una parte de esos nuevos ingresos que obtengas no computarán para el cálculo de la prestación.

Según el ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones José Luis Escrivá, “si recibes el IMV y encuentras un empleo, existen incentivos de forma que el salario que cobres no se restará íntegramente para calcular tu prestación, con lo cual tu renta total mejorará“.

Por lo tanto, un ciudadano que compatibiliza un trabajo a tiempo parcial con el cobro del IMV puede ingresar mensualmente la suma de ambas cantidades. La regularización de sus ingresos se haría posteriormente a través de la declaración de la renta.

Como ejemplo podemos suponer que una persona que cobre 470 euros del IMV e ingrese otros 300 euros por su empleo podrá disponer mensualmente de 770 euros, aunque luego se le retendría una parte al finalizar el ejercicio.

De este modo, se garantizará que tus ingresos totales finales (salario o ingresos como autónomo/a + IMV) sean mayores. Esto se hace para no desincentivar la inserción laboral y evitar la “trampa de la pobreza”: elegir entre aceptar un empleo o cobrar una prestación. Y también para evitar que que las personas acaben siendo víctimas de la economía sumergida. 

De cualquier manera tendrías derecho a los atrasos íntegros generados desde el 1 junio hasta que comenzaras a trabajar, siempre que hayas presentado la solicitud (y cumplieras los requisitos) antes del 1 de enero de 2021, o desde el primer día del mes siguiente, si lo has solicitado a partir de esa fecha.

En todo caso, la única obligación que tienes es la de informar a la Seguridad Social del cambio en tu situación.

¿Qué ocurre si rechazo un trabajo?

Uno de los requisitos de acceso al ingreso mínimo vital consiste en figurar inscrito como demandante de empleo. Si bien la normativa no establece expresamente que el rechazo de empleos conlleve su decaimiento, el Gobierno ha mostrado su voluntad de que se habilite un margen para que este ingreso no incentive a los trabajadores a rehusar ofertas de trabajo. 

En cambio la normativa vigente si indica que será objeto de sanción grave no participar en las estrategias de inclusión que promueva el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, en los términos que se establezcan, y muy grave si ello se produce de manera reiterada. Las infracciones graves se sancionarán con la pérdida de la prestación por un periodo de hasta tres meses, y se elevaría hasta seis en el caso de las muy graves.

Recordemos también que la percepción de la prestación lleva implícita la suscripción de un acuerdo por el cual se está obligado a realizar trabajos para la comunidad.

¿Y si ya estoy trabajando?

La percepción del ingreso mínimo vital es compatible con las rentas del trabajo, por lo que sería posible solicitarlo aun cuando la persona beneficiaria estuviera trabajando. Cabe señalar que mientras una persona trabajadora se encuentra afectada por un ERTE, la relación laboral se mantiene en vigor.

Mientras no se supere el umbral establecido, la prestación es compatible con otros ingresos, incluidos los laborales y los obtenidos por los trabajadores autónomos/as. Esto permite ampliar la cobertura de la prestación. No se dirige sólo a personas sin ningún ingreso o a personas desempleadas, sino también a personas y hogares con bajos ingresos y empleos precarios.

En el caso de que ya tengas un empleo, en el momento en que su salario se incremente, la cuantía de la prestación se reducirá.