Para iniciar el proceso de reclamación, es imprescindible recibir antes la resolución, ya sea por carta o mediante notificación telemática, ya que es el único documento válido legalmente que certifica el resultado de nuestra solicitud, así como el motivo o motivos de la denegación.

Antes de acudir a la vía judicial, hay que hacer un paso obligado, que es  presentar lo que se conoce como reclamación administrativa previa. Para ello contaremos con un plazo de 30 días hábiles.

Cabe resaltar, que para no perder ningún derecho, esta reclamación ha de ser un escrito formal y presentarse a través de un registro oficial. Es también muy importante adjuntar toda la documentación posible, con el fin de rebatir los argumentos por los cuales se ha regido el INSS para denegar la solicitud.

El INSS debería contestar a la misma en un plazo máximo de 45 días. Si no lo hace, en teoría se considera que la reclamación ha sido denegada por silencio administrativo. Pero la realidad es que el personal de la Seguridad Social se encuentra desbordado por la cantidad de reclamaciones que está recibiendo, por no hablar de las solicitudes que aún quedan por resolver.

Por lo tanto, los tiempos de resolución de reclamaciones en la mayoría de los casos se están dilatando y no se están cumpliendo los plazos, así que no recibir respuesta en el periodo establecido no quiere decir necesariamente que la reclamación se haya desestimado.

Nuestro consejo es que esperéis un tiempo prudencial, y si no se ha recibido resolución, o la respuesta a la reclamación administrativa que has interpuesto no fuese favorable, entonces puedes recurrir a la vía judicial, presentando una demanda ante el Juzgado de lo Social en un plazo de 30 días hábiles.