En los casos en los que perceptores del IMV formen parte de una unidad de convivencia, se tendrán en cuenta los ingresos y el patrimonio de todos los miembros empadronados en un mismo domicilio, a la hora de calcular el importe de la prestación, pero existen algunas excepciones.

Se considera unidad de convivencia la constituida por todas las personas que residan en un mismo domicilio y que estén unidas entre sí por vínculo matrimonial, como pareja de hecho o por vínculo hasta el segundo grado de consanguinidad, afinidad, adopción, y otras personas con las que convivan en virtud de guarda con fines de adopción o acogimiento familiar permanente.

Los descendientes citados anteriormente, podrán ser hasta el segundo grado si no estuvieran empadronados con sus ascendientes de primer grado.

Se considerará pareja de hecho la constituida con análoga relación de afectividad a la conyugal con al menos dos años de antelación, por quienes, no hallándose impedidos para contraer matrimonio, no tengan vínculo matrimonial con otra persona y hayan convivido de forma estable y notoria con carácter inmediato a la solicitud de la prestación y con una duración ininterrumpida no inferior a cinco años.

Ésta se acreditará mediante certificación de la inscripción en alguno de los registros específicos existentes en las comunidades autónomas o ayuntamientos del lugar de residencia o documento público en el que conste la constitución de dicha pareja.

Excepciones para los miembros con vínculos

Existen algunas excepciones, por las que, aunque se conviva en el mismo domicilio con personas con las que se tienen los vínculos previstos anteriormente, algún miembro se podrá considerar que no se integra en una unidad de convivencia, o estar integrada en una unidad de convivencia independiente, si se encuentran en alguno de los siguientes supuestos:

a) Cuando una mujer, víctima de violencia de género, haya abandonado su domicilio familiar habitual acompañada o no de sus hijos o de menores en régimen de guarda con fines de adopción o acogimiento familiar permanente.

b) Cuando una persona haya abandonado su domicilio familiar habitual acompañada o no de sus hijos o menores en régimen de guarda con fines de adopción o acogimiento familiar permanente con motivo del inicio de los trámites de separación, nulidad o divorcio, o de haberse disuelto la pareja de hecho formalmente constituida.

En el supuesto de parejas de hecho no formalizadas que hubieran cesado la convivencia, la persona que solicite la prestación deberá acreditar, en su caso, el inicio de los trámites para la atribución de la guarda y custodia de los menores.

c) Cuando se acredite haber abandonado el domicilio por desahucio, o por haber quedado el mismo inhabitable por causa de accidente o de fuerza mayor, así como otros supuestos que se establezcan reglamentariamente.

En los supuestos previstos en los párrafos b) y c) únicamente cabrá la consideración como unidad independiente durante los tres años siguientes a la fecha en que se hubieran producido los hechos indicados en cada una de ellas.

En cualquier caso, si se da alguna de estas circunstancias, los ingresos y el patrimonio de dichas personas se computaría aparte, es decir, no afectarían a otra u otras unidades de convivencia o unidades independientes.

Convivientes sin vínculo de parentesco

Para que no cuenten los ingresos y el patrimonio de personas que aún no teniendo los vínculos previstos anteriormente, convivan en el mismo domicilio, se deberá demostrar que dichos vínculos no existen:

No estar unido a otra persona por vínculo matrimonial o pareja de hecho, se acreditará por declaración jurada del propio sujeto que constará en la propia solicitud de la prestación, en cuyo modelo normalizado se incluirá la advertencia sobre la responsabilidad penal en que puede incurrir en caso de falsedad. Dicha declaración jurada no impedirá que la entidad gestora requiera acreditación adicional en caso de duda fundada.

Además se requerirá un certificado expedido por los servicios sociales competentes cuando fuera necesario para acreditar los siguientes requisitos:

  1. La inexistencia de los vínculos previstos, cuando en el mismo domicilio, además de los solicitantes del ingreso mínimo vital unidos por dichos vínculos, se encuentren empadronadas otras personas con las que se alegue no tener lazos de parentesco, de consanguinidad o de afinidad, ni haber constituido una pareja de hecho.
  2. La inexistencia de los vínculos previstos, entre todos o parte de los convivientes cuando uno de ellos solicitara el ingreso mínimo vital.

Por ejemplo, en el caso de que dos o varias personas convivieran en un mismo domic ilio como compañeros de piso, debe ser acreditado mediante un certificado emitido por los servicios sociales competentes.

Cuando convivan en el mismo domicilio personas entre las que no concurran los vínculos previstos, podrán ser titulares del ingreso mínimo vital aquella o aquellas que se encuentren en riesgo de exclusión.