La inmensa mayoría de las solicitudes del ingreso mínimo vital han sido concedidas en base a los ingresos de 2019, a pesar de que muchas personas indicaran en el formulario que se tuvieran en cuenta también los ingresos de 2020. A partir de ahí, cabe preguntarse cuándo revisarán los ingresos – y el patrimonio – de 2020, para que la cuantía se calcule con respecto a unos ingresos más recientes y por lo tanto a una situación más realista.

Normalmente las revisiones de las prestaciones se hacen a lo largo del primer trimestre del año, pero en el caso de esta ayuda en concreto no está del todo claro, ya que se trata de una prestación nueva que ni siquiera llega al año de vida. Además aún quedan pendientes de resolución muchas solicitudes, incluso de las que se presentaron durante  las primeras semanas, debido en gran medida a la situación de saturación que la Seguridad Social arrastra hace meses.

Se ha teorizado mucho acerca de esta cuestión, pues como es habitual, la Seguridad Social proporciona información muy escueta en algunos asuntos. A día de hoy, no se ha emitido ninguna comunicación oficial acerca de ello, pero diversas fuentes de esta entidad, han afirmado que ésta se llevará a cabo cuando los beneficiarios presenten la declaración de la renta.

Esto tiene su lógica, ya que es mucho más rápido y sencillo para un funcionario, comprobar los datos desde la declaración de la renta, que consultar toda la documentación relativa a las situación fiscal de los beneficiarios. Además dicha información sería solamente provisional, lo que provocaría tener que realizar sucesivas revisiones. Es necesario que el contribuyente acepte y firme al presentar la declaración para darle carácter definitivo.

Existen, no obstante, casos en los que se pueda revisar con anterioridad la situación económica de algunos beneficiarios del ingreso mínimo vital, debido a que se haya producido un cambio sustancial en sus circunstancias. La modificación tendrá efectos a partir del día primero del mes siguiente al de la fecha en que se hubiera producido el hecho causante de la modificación.

Certificado de revalorización (1,8%)

No se debe confundir el certificado de revalorización, que recibieron los perceptores del IMV durante la pasada semana tanto por correo postal como por vía telemática, con la revisión de ingresos y patrimonio de 2020, ya que el primero aplica únicamente el aumento en la cuantía del 1,8% pactado en los Presupuestos Generales.

No nos consta que se hayan tenido en cuenta las rentas del año pasado para el cálculo de esos importes. En el caso de que la cuantía que figure en dicho certificado se haya incrementado más de 1,8% con respecto a la anterior, seguramente se deba a que el importe que se estaba percibiendo fuera menor de lo que correspondía, y se haya corregido en base a una reclamación.

La importancia de presentar la declaración de la renta

Todos los perceptores del ingreso mínimo vital tienen la obligación de presentar la declaración, tanto los titulares como el resto de miembros de la unidad de convivencia mayores de edad, ya que la razón principal es precisamente conocer la situación financiera de todos y cada uno de los beneficiarios, aún cuando no se hayan tenido ingresos, y sirva como documento que acredita la situación fiscal de manera oficial. Además, no realizar la declaración de la renta conllevaría la suspensión o la pérdida del derecho a percibir la prestación.

Cabe señalar que por regla general han tomado como referencia los ingresos de 2019, porque es el último ejercicio fiscal completado hasta la fecha. Es decir, cuando se hace la declaración los ingresos y el patrimonio corresponden siempre al año anterior.

La campaña de la renta 2021 comienza el 7 de abril y se extiende hasta finales de junio. Es importante no dejarlo para última hora, ya que aparte de evitar retrasos, es conveniente que nuestros datos estén disponibles lo antes posible para ser revisados y el importe sea recalculado si procede.

Recordemos que el IMV está exento de IRPF hasta un límite de 9.681 euros para aquellas personas que únicamente perciban el IMV, y de 11.279 euros para quienes además reciban otras ayudas, como son las establecidas para atender a colectivos en riesgo de exclusión social, situaciones de emergencia, necesidades habitacionales de personas sin recursos o necesidades de alimentación, escolarización y demás necesidades básicas de menores o personas con discapacidad.

Efecto retroactivo

En cualquier caso, cuando tenga lugar la revisión, si los ingresos de 2020 que se tienen en cuenta para la prestación han sido distintos de los de 2019, se recalculará el importe y el cambio en la cuantía se aplicará con efecto retroactivo desde el 1 de enero de 2021.

En cuanto a cómo se procederá con dicho ajuste, fuentes de la la Seguridad Social afirman que “si hay modificaciones en la cuantía de IMV debido a cambios en los ingresos, que supongan un aumento del importe, la liquidación de los atrasos se efectuará en un único pago” y no de manera fraccionada. Una vez satisfecho el total, se cobrará el importe mensual que pertenezca de manera sucesiva.

También podría ocurrir que la variación de los ingresos anuales que se tienen en cuenta motivara la extinción de la prestación si estos superaran los límites establecidos de rentas y patrimonio, que surtiría igualmente efectos a partir del día 1 de enero de 2021. En este caso se tendría que proceder a la devolución de los importes recibidos desde esa fecha, aunque esta situación es poco probable por lo que comentábamos anteriormente en referencia a revisar los datos fiscales si las circunstancias sufren un cambio importante.